Me llamo Diego. Soy ingeniero automotriz de profesión, no perfumista. Lo cuento al inicio porque me parece importante: no tengo certificaciones en perfumería, no estudié química olfativa, no trabajo para ninguna casa.
Lo que sí tengo: varios años oliendo perfumes en serio. Comprando frascos completos, comprando muestras, comparando, equivocándome y aprendiendo de los errores. Lo suficiente para tener un criterio formado sobre qué vale la pena y qué no.
Por una razón concreta: en México es difícil acceder a perfumería de nicho real. Las tiendas departamentales venden lo mismo que llevan vendiendo veinte años. Las perfumerías online masivas tienen catálogos enormes pero sin algo realmente propositivo. Y casas como Ensar Oud, Toskovat, Filippo Sorcinelli o Areej Le Doré prácticamente no llegan al país.
Empecé comprando para mí. Después amigos me pidieron decants. Después más gente me empezó a escribir por TikTok. En algún momento dejó de ser solo mi colección y se volvió un proyecto.